Asociación colombiana de derecho penal empresarial

EL PAPEL CENTRAL DEL MÉTODO PRAGMÁTICO EN LOS TIEMPOS DEL COVID-19. Una obligada contestación al brillante filósofo alemán Markus Gabriel con su “Nuevo Realismo”.

HOOVER WADITH RUIZ RENGIFO

EL PAPEL CENTRAL DEL MÉTODO PRAGMÁTICO EN LOS TIEMPOS DEL COVID-19. Una obligada contestación al brillante filósofo alemán Markus Gabriel con su “Nuevo Realismo”.

                                                                                                                                         Hoover Wadith Ruiz Rengifo[1]

El filósofo alemán Markus Gabriel está de moda al ser bautizado como el padre del “Nuevo realismo”. Sin embargo, no estoy de acuerdo.  Fija una postura egocentrista, al señalar: "El proceso de extinción, de crisis ecológica, es todavía reversible, pero lo único que nos puede salvar es la filosofía. No sólo, pero junto a la Política, la industria… Ninguna otra forma de relacionarnos con la realidad nos va a salvar".

Se declara Markus como un demócrata radical y señala que deberíamos ser, todos. Preguntamos, ¿existe democracia radical? En el mundo no hay nada radical. La visión de Markus, equivale a señalar que la democracia está muerta. Y no está muerta. El problema no es de la democracia, que es lo más aceptable de las imperfecciones formas de gobierno, el problema es la falta de gobernanza, de liderazgo ético. Dice Markus Gabriel: "El proyecto europeo que yo tengo en mente es el de los valores humanos universales. Los europeos, debido a su pasado filosófico desde los griegos a la filosofía contemporánea, somos los mejores equipados para encontrar una respuesta a cómo tener justicia social y democracia en el futuro. No sólo para Europa, sino para toda la humanidad. Rusos, chinos, americanos...somos todos humanos en el mismo sentido y ese es el punto de partida. Pero hay que hacerlo de forma contemporánea. No basta con leer a los muertos, a Hegel o a Platón, tiene que haber una Cooperación real".  Varias cosas:

1. Dice que no hay que leer a los muertos, pero hace gala de los filósofos alemanes del pasado, ya muertos.

2. Dudo mucho que los europeos debido a ese pasado filosófico que todo el mundo reconoce pero son los únicos ni los dueños del pensamiento, sean los mejores equipados para encontrar una respuesta a cómo tener justicia social y democrática en el futuro. Ya se vio que la Unión Europea es un fracaso. Ya se vio que de justicia social poco, como fue el manejo de Siria y su inmigración. Observe el pésimo manejo de la crisis "casi existencial" como la denominó el Presidente francés Enmanuel Macron, causada por el virus Covid-19 al interior de Europa y el mundo. Un problema global, requiere de una respuesta global.  Dejemos de lado el populismo global de los tiempos actuales. No hay líder global.

3. Con las palabras citadas pretende decir el filósofo alemán que la filosofía es la solución a los problemas como la crisis ecológica, pero con Cooperación real. Esto no es más que un discurso egocentrista, ego europeísta, porque Cooperación no es legítima si ya cree que los europeos son los mejores equipados, ya no sería cooperación sino imposición.  En la Tierra nadie está mejor equipado, lo demuestra la fragilidad del ser humano con el Covid-19. Europa ha demostrado que poco tiene de Justicia social y democracia.

 

4. Señala Markus Gabriel que su proyecto europeo es desde los valores humanos universales. No es nada nuevo. Nadie en la Tierra se opone a los valores humanos. Lo que no tenemos es la capacidad pragmática de definir el contexto de esa meta y que se vuelva realidad. 

Por eso, y por más, nuestra postura es pragmática, donde la ética sea la Constitución de cualquier ideación. Una postura racional- pragmáticaUn realismo sano. La filosofía ha estado encerrada consigo misma. La filosofía se convirtió en una ciencia positiva. No se refiere a la sociedad, sólo así misma. Es ciega ante los problemas reales. El mundo si existe. Es real. Está ahí. Sólo de manera pragmática resolvemos los problemas.  Con razón dice Gilles Lipovestky que la solución no viene de la moral, sino de la Inteligencia. Acotamos que esta inteligencia debe ser pragmática, preventiva para hacer frente a la incertidumbre, sensible, eficaz, concreta, sin dogmas (nada de sobre abstracciones) y solucionadora de problemas.

En los tiempos de Covid-19 se han disparado las opiniones de filósofos que estaban encerrados, hasta el punto que dicen que es “la hora de los filósofos”.  No es así, porque las opiniones de muchos como Byung Chul Han, Slavot Zizet, Yuval Noah Harari, por mencionar los más citados, plantean posturas futuristas más que el análisis de un presente. Se han convertido en los Nostradamus del Siglo XXI. Nadie tiene la respuesta al futuro. El mañana no existe. La naturaleza humana no va a cambiar mucho después del Covid-19. Seguirá igual. Resolvamos lo que tenemos al frente: un virus que tiene en jaque a la humanidad. Sumida en profunda incertidumbre. Es cuestión de lo humano. De sobrevivir.  De salvarnos. Luego nos sentamos a revisar el concepto de lo humano, tanto por la enseñanza de este pandemia, como por la disrupción digital a través de la llamada Inteligencia  Artificial que tiene en peligro la relevancia del ser humano; una posthumanidad imparable. Esta pandemia la enfrentamos con ética colectiva para procurar salir bien de este virus Covid-19.

Con el Covid-19 se cuestiona el individualismo, pero creemos que habrá más individualismo, un hiperindividualismo. Se cuestiona el capitalismo, y algunos hablan de un comunismos re inventado (Zizet) pero creemos que habrá más capitalismo, un hipercapitalismo.  Se cuestiona lo humano por ser egoísta, ambicioso, causante de dolor, hacer sufrir al otro, pero eso seguirá mientras el ser humano no se desprenda de lo humano. Dios nos hizo a imagen y semejanza, pero con el libre albedrío, dañamos todo. Las catástrofes no son obra de Dios porque Dios no es malo. Ante esto la esperanza es que su misericordia nos arrope y calme la furia de la naturaleza. Lo que ocurre con el virus Covid-19 es la respuesta al pésimo comportamiento del humano con la naturaleza. Baruch Spinoza debe estar queriendo saltar de su tumba porque para él Dios y la naturaleza son la misma deidad porque Dios es el dueño del Universo.  Por encima de Dios no hay nada. Es que si nos ponemos a analizar, sin ideas preconcebidas, con sólo mirar la Concepción de vida en el vientre de una madre, el que la tierra gira al rededor del astro que sea, porque hasta eso hay que cuestionar por más teorías que afirman que la tierra gira alrededor del Sol, eso es grandioso. Y muchas maravillas más. Es porque hay una fuerza superior. Esa fuerza superior es la de Dios, nuestro creador.

 

 

 

El mundo atraviesa el dilema de crecimiento económico versus humanidad, pero la apuesta es por una empresa ética.  Una empresa humana.  Una empresa que no sólo sea sostenible por sí misma, sino que aporte su granito de arena para cambiar el mundo, que sea mejor. Ahí se resuelve el dilema de crecimiento económico versus vida que tanta crítica se ha hecho al capitalismo. Una empresa poshumana es buena si se le quita lo humano. Lo humano es lo perverso. Quitemos lo humano que se vino en el kit una vez con el pecado original. Ese fue el pecado original: el libre albedrío. El plan de Dios era perfecto, pero cuando el hombre se aparta de Dios con su libre albedrío, lo fastidió todo.

De ahí pues, que la deshumanización de lo humano hará una mejor persona.  Después de esta pandemia del covid-19, que salimos pronto, la gente seguirá en lo mismo: odio, ambición, corrupción, muerte, angustia, dolor, hacer sufrir al otro, etc. El cambio debe ser personal, quizá por los caminos de la ética. Una exigencia obligada en este camino a la ética en todas las instituciones públicas y privadas, es el Compliance.

 

 

 

[1]Abogado Experto en Derecho penal Empresarial. CEO de la Asociación Colombiana de Derecho penal Empresarial, ASCOLDPEM.