Asociación colombiana de derecho penal empresarial

EL HUMEXIT EN LOS TIEMPOS DEL COVID-19. El futuro de la humanidad.

Hoover Wadith Ruiz Rengifo

  1. La empresa como factor central de desarrollo.

La empresa en el desarrollo de los tiempos hipermodernos que se caracteriza por el mercado, irrumpe la empresa como causa eficiente. Nada es ya imaginable sin el desarrollo empresarial como eje principal. En los tiempos del Covid-19, se cuestiona la ponderación de capital y la vida. Algunos gobiernos (Estados Unidos, Brasil, y México), apostaron por priorizar en esta pandemia el capital por encima de la salud, y por eso reaccionaron de manera tardía, subestimando el virus que ha matado muchas personas, por no afectar la economía. Una postura antiética. No es el fin del capitalismo, por el contrario, nos asiste un hipercapitalismo y un hiperindividualismo en su máxima expresión, como se denota la falta de solidaridad global y liderazgo global. Se vislumbra una falta de respuesta global eficaz ante el problema global de la pandemia. Es la hora de re pensar el capitalismo salvaje, por un capitalismo responsable ético, o ponemos en peligro, como ya lo está, la especie humana. La pandemia demuestra que somos frágiles.

Se requiere una armonía del mercado de la riqueza de los pueblos. Ser más humano. Un dilema entre atender el crecimiento económico o la vida de las personas. Hay que reconocer que no existe política social ni económica, ni Estado sin empresa.  Se plantea un Estado “pro empresa”, pero con contenidos éticos.  Es la hora de enfrentar la realidad que cuando se crea un sistema económico, llámese empresa, es para ganar dinero, siempre cerca del sector público, lo que obliga en ambos sentidos prevenir que se utilice este poder para ganar dinero, porque será corrupción.  En el camino de estos sentidos, el Derecho penal cumple el rol de controlador con disgusto para la empresa.  El sector privado se eleva como el mayor motor de desarrollo sin desconocer el sector público.  Debe existir un diálogo entre el sector público y el privado, pues el fundamento de la prevención de riesgos se fundamenta en la colaboración,  principio modular ausente en la crisis del Covid-19. El asunto está en tener colaboradores correctos. Un correcto core business. Hay que vivir la empresa <<vive tu empresa>>, teniendo en cuenta el desarrollo de los 3 pilares de cualquier Corporación: calidad, identidad y empleo.

La cuestión de la prevención de riesgos se complica cuando no enfrentamos a la economía informal que en Colombia es del 60 por ciento sin temor a equivocarnos en esto tiempos de covid-19. Se necesita un pacto por la vida empresarial, hay que incluir al sector económico a la formalidad para poder controlar los riesgos, pero el Estado debe liderar para ayudar esta inclusión. Se recomiendan medidas como: bancarización, préstamos sin tantos requisitos más allá de la ayuda por un ingreso básico mensual transitorio, facilidades de pago, congelar intereses y pago de impuestos, para superar esta pandemia.

Es indispensable apoyar al trabajador independiente, como lo afirma en un vídeo en redes, La ex gobernadora del Departamento del Valle del Cauca, Dra. Dilian Francisca Toro, incluiría los abogados litigantes, como se viene insistiendo desde la academia, esto es, que el gobierno entregue un ingreso básico mensual transitorio, mientras dure la pandemia a todo trabajador independiente. Actualmente existe una excesiva regulación y un cambio de regulación a cada rato en materia de prevención de lavado de dinero, una verdadera industria ALD.  Esta industria pasa por una falta de preparación y falta de base de datos. 

En el control del lavado hay lista por doquier: la lista ONU, la OFAC, la lista Clinton, la lista UNIÓN EUROPEA, la lista kinping, etc.  Es un trabajo arduo que el oficial de cumplimiento revise todas las listas del mundo.

Desde la Asociación colombiana de derecho penal empresarial ASCOLDPEM declaramos el Compliance como un Derecho fundamental, dentro de los nuevos Derechos en esta era digital. Amén de la consideración cierta que el Compliance es el tema que menos involucramiento tiene en la Política o con la Política. Tiene que ver con la ética empresarial en donde la imparable utilización de la tecnología debe tener como límite el respeto a los Derechos Humanos y la responsabilidad corporativa. La tecnología permite que haya consumidores más preparados. Se habla de una ética digital. En la actualidad toda empresa se nutre o es un producto digital. De este calibre es de valía la utilización de la inteligencia artificial  llamado “ROSA” en Panamá para la detección y control del Coronavirus. Una manera de prevenir su propagación. Un servicio ético de la Inteligencia artificial.

Asistimos a la 4 revolución, basada en el Internet de las cosas, la Inteligencia de los datos, el machine learning, la nube inteligente, robótica, la inteligencia artificial, analytics, científico de datos, y otros conceptos propios de esta transformación digital.  Con razón señala Klaus Schwab: "Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes". Otra razón más para no seguir utilizando los ya degastados dogmas. Es otra realidad. Exponencial, además. El mundo después del Covid-19 es diferente. Un mundo digital.

Las teorías hasta ahora de la evolución del Derecho penal continental, todas, deben ser re pensadas, innovadas. Es diametral esta nueva concepción. Mis primeros razonamientos, sobre este cambio de paradigma está en mi publicación con la editorial Ratio legis de Salamanca, título: "Hacia dónde va el Derecho penal?", 2011. Debemos apartarnos de dogmas y la manera como ha manejado las cosas hasta ahora la dogmática penal. Hay que crear otro Derecho penal sin tanta dogmática. Un Derecho penal pragmático, preventivo, ético. El Covid-19, nos deja la idea que es mejor prevenir que curar, por lo tanto, la nueva orientación de cualquier nueva regla de juego en nuestras vidas y de control, es preventivo. La prevención salva más vidas que actuar a última hora sin estrategia global ante un problema global. Nos dejamos engañar al creer en un liderazgo global, pero lo que vivimos es la manifestación prístina de un populismo global.

Dejemos de importar leyes de Europa, como bien ha dicho el peruano Dr. Dr Hc. Mult. José Hurtado Pozo en su texto: "La ley importada". Las teorías hasta ahora conquistadas de la evolución del Derecho penal continental deben ser superadas. Asistimos a una realidad exponencial. Un nuevo Derecho penal basado en el criterio de la responsabilidad y no en la culpabilidad. Menos culpabilidad, más responsabilidad, pues en la búsqueda de la primera nos hemos estancados, y lo cierto es que no ha sido eficaz ante un Derecho penal que se presenta, esta vez, como un "solucionador de problemas" en este Nuevo Mundo (Manuel Castells).

Me declaro Outsider del Derecho penal. Sí a la expansión internacional en tiempos globales. Sí a la transformación digital en la era digital y exponencial.  Desde mis primeros años en el litigio del Derecho penal entendí que un penalista outsider es de pocos amigos, aunque muchos conocidos. Debemos reconocer que la abogacía es la profesión más desunida, y poco solidaria. Conservo pocos amigos íntimos de antaño, y algunos escasos incorporados a mi vida en los tiempos actuales, no sé cuántos después del Covid-19. Nadie lo dice de manera abierta, pero resultan muchos de conveniencia.

Sin darnos cuenta o de pronto sí, hemos convertido al penalista un hipócrita.  Y es una de las causas de la actual decadencia. Nuestra profesión de penalista la estamos dejando morir. La manera actual hipermoderna es convertir nuestro Despacho de abogados en un campus tecnológico para no fallecer.  ¿Cómo organizamos la profesión del abogado penalista para no dejar que el mundo digital nos extinga? El derecho es una industria.

Hay abogados que se niegan a usar el whatsapp, Telegram, Zoom, Facebook, o aún la administración de justicia exige autenticación de un poder por notaría, en un sistema de aproximación pragmática a través de la oralidad. La cultura digital ahora y después del Covid-19 llega para quedarse. ¿Cómo se posiciona el abogado (penalista) en la actualidad de este mundo digital, y la suma de la detestable corrupción de la administración de justicia conocido por todos?  El panorama es oscuro y preocupante. Muy pronto, seremos sustituidos por un robot penalista. Hay una tendencia mundial de los Estados a ser éticamente corruptos o directamente malvados. En tiempos de pandemia hay que apelar al Juez Supremo e incorruptible de los mundos, como lo fue Jesús que hasta la muerte defendió su ética basada en los principios de su padre, Dios.

La democracia no sobrevivirá a la fusión de la biotecnología y la infotecnología, sino se reinventa, radicalmente nueva así misma o la próxima forma de gobierno es una dictadura digital en esta segunda etapa del siglo XXI, y ¿XXII? El futuro de la humanidad estará medido por su relevancia. Cada vez somos más irrelevantes. La ética tal cual la conocemos está siendo superada por los algoritmos porque la Inteligencia artificial (IA) cada vez toma decisiones por nosotros. Es urgente implementar principios éticos para la Inteligencia Artificial. Son importantes los esfuerzos de los 23 principios de Asilomar (2017), los principios genéricos de la Declaración sobre la Inteligencia Artificial, la robótica y los sistemas autónomos del GRUPO EUROPEO DE ÉTICA DE LA CIENCIA Y DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS en donde uno de los principios es la RESPONSABILIDAD y no de culpabilidad (se destierra aún más cualquier intento dogmático penal basada en la culpabilidad), los 8 principios sancionados por el Parlamento Europeo sobre robótica de 2017.

 

Se vaticina que la IA tendrá los mismos problemas éticos que hemos tenido los humanos. El desafío es cómo seguimos siendo humanos en este mundo digital como lo plantea Mr. Branding, el humanista Andy Stalman con su obra HUMANOFFON, piensa que el mundo digital va a potenciar nuestras conductas humanas. El gran desafío es situar al ser humano en este mundo digital para convivir o para sobrevivir. Es saber si en este mundo digital nuestras vidas se están transformando, y que podamos “mantenernos humanos”.  Una nueva conciencia. Estamos de acuerdo con Stalman que asistimos a un cambio de era, más que una era de cambio. 

Por eso se requiere con urgencia los siguientes objetivos: a) fortalecer la cultura democrática, acompañada de una cultura digital ética, b) Instituciones robustas que además logren de manera eficaz reducir la Corrupción, y c) Liderazgo ético, e) Pragmático bajo el prisma de un método racional- pragmático global.  No podemos solucionar los riesgos empresariales con el Derecho penal que se fundamenta en una dogmática desgastada. Adiós a las ideologías. Bienvenida la era pragmática del Derecho penal. 

Asistimos a un sistema político tradicional, fluido, líquido, insostenible. Toca readaptarnos a la nueva realidad porque las leyes actuales y las instituciones no están respondiendo a esta nueva realidad. Se trata de un más allá funcional. Repensar. Innovar en el Derecho penal es hacer las mismas cosas que siempre se ha podido hacer, pero de mejor forma, donde ya se atiende mayormente a la prevención, una óptica pragmática. Renovación no es de viejo o joven, no es asunto de millenians o postmillenians, es adaptarse a esta nueva presentación de la vida, renovar. Esta sociedad es exponencial y esta inexistencia política sólida actual nos conduce al caos (pesimismo de Bauman) en un mundo donde las relaciones son horizontales, ya no son verticales (sumado al temperamento) que buscan autoritarismo, y control de los flujos de información. La vida es de disciplina y ética colectiva, de equidad, prefiero no usar la palabra justicia por ser un concepto absoluto.  

La vida por tanto no es justa, no es ni científica decía Facundo Cabral. Se trata de adaptarnos a la realidad. Lo que está en discusión es a cuál realidad, cuando existen más de una decena de percepciones de realidades. Es de responsabilidad. Es afrontar. Ya no es pienso, luego existo. Mejor es, pienso de lo que vivo. Las emociones humanas van más allá de las teorías filosóficas. “El más allá” tiene que ser real.  Con razón señala el escritor israelí Yuval Noah Harari[1]:"...la historia de la ética y filosófica del mundo es un relato bastante deprimente de ideas maravillosas y de comportamientos menos que ideales".

Las emociones siempre están presentes en nuestras decisiones. Lo que era bueno hace un millón de años en la África de la edad de piedra no tiene que ser un comportamiento responsable en las carreteras del siglo XXI y ahora más con coches autónomos o robots o todo lo que conoce como los mandamientos del Internet 4.0 o revolución 4.0. Las teorías filosóficas, profetas, sacerdotes podrán predicar la ética para los conductores irresponsables en las carreteras actuales, pero lo que domina al hombre son las emociones propias y su instinto, poderosamente el de conservación.

La selección natural nos moldeó que nuestras decisiones sean emocionales. El problema de la Corrupción de la humanidad obedece a una crisis emocional. La manera única de reducir la corrupción es definitivamente la correcta dirección emocional.  

El Derecho penal también debe cambiar. Durante muchas décadas los penalistas vienen debatiendo sobre problemas de Manuales en los debates modernos, pero de poca influencia en el comportamiento real porque en épocas de crisis, como el Covid-19, olvidamos esos manuales y opiniones filosóficas, para hacer prevalecer nuestras emociones e instintos. Se pregunta Yuval Noah Harari: "¿Cuántos cristianos ofrecen ahora la otra mejilla, cuántos budistas se elevan en realidad por encima de las obsesiones egoístas y cuántos judíos aman realmente a sus vecinos como así mismo?" Hay que establecer la agenda o metas 2030 del Derecho penal.  

El mundo es pragmático. La ética debe ser pragmática. Real. Kant, Jhon Stuart Mill, John Rawls podrán discutir días en un café los problemas teóricos de la ética, pero ante problemas reales, el ser humano se inclina por lo que la selección natural lo ha moldeado.  Es en momentos críticos que podemos decantar si toda esta teorización ética es aplicable.  Hasta ahora resulta apretado demostrar una conexión causal o funcional directa entre ideas filosóficas y acontecimientos reales. Con la crisis por el Covid-19 en Italia y España se vivencia una ética utilitarista porque el personal sanitario tienen que decidir a quién atienden o a quién dejan morir, ¿dónde quedan los razonamientos filosóficos de que toda vida tiene igual de importancia?

Por eso a través de la historia ningún filósofo ha sido denunciado o demandado por las desafortunadas consecuencias de sus teorías. No hay vacantes para los filósofos en el mercado porque hasta ahora "carecen de valor ". Acaso Tesla para producir sus automóviles piensa en posturas consecuencialistas (John Stuart Mill) o deontológicas (Inmanuel Kant). Para nada lo piensa. La ética es la moral real, significa reducir el sufrimiento. Cuando comprendamos de manera profunda que nuestros actos causan un sufrimiento innecesario a otro o a nosotros mismos, seremos morales y éticos. Todo porque vivimos en el mundo, somos del mundo, somos animales sociales y mi felicidad depende en gran medida de las relaciones con los demás. No existe un Robinson Crusoe. Cómo mínimo el hombre necesita de su familia, nuestros amigos y los miembros de nuestra comunidad por más sólo que quiera ser.

Para reducir la corrupción hay que ir a los fundamentos de la selección natural en África de la edad de piedra, un millón de años atrás, mucho antes que la tríada griega de Sócrates, Platón y Aristóteles. 

  1. El futuro de la Humanidad en los tiempos del Covid-19.

La reunión anual de Davos (Suiza) del 22 al 25 de enero de este año 2019, se establece que la preocupación actual no es económica, ni de estructuras institucionales (como lo fue una vez finalizada la Segunda guerra mundial), ni geopolítico. La disrupción actual está en la manera como nos relacionamos a través de la transformación que experimentamos con la denominada Cuarta Revolución Industrial. Transformación a las empresas, las economías, las sociedades y la política (no olvidemos que el Derecho es político y más el Derecho Penal). Aquí no se trata de "enmendar" nuestros procesos e instituciones existentes (Klaus Schwab). Se necesita un rediseño. No podemos estar reparando los sistemas ya desgastados, como lo es la dogmática penal, por citar un ejemplo.  

 

Los cambios son:

1. El mundo físico está siendo transformado por el mundo digital, ahora más con el distanciamiento social que es más un distanciamiento físico en realidad. El miedo es una dictadura digital tal como lo menciona Yuval Noah Hararari en su libro "21 lecciones para el siglo XXI".

2. La industria está siendo transformada por la automatización, siendo la hora de concebir al derecho como una verdadera industria.

3. La competencia está siendo transformada por la innovación.

4. El nuevo petróleo son los datos. Toda generación tiene su droga, la nueva droga son los datos.  Estos datos ayudaron a que China controle el Covid-19, y su probado colectivismo.

5.  Nuevos modelos de gobernanza. Una nueva Política, incluso una nueva Constitución, esta vez Planetaria.

6. Los riesgos están en alza. Y la obra en los años 80 del alemán Ulrich Beck sobre "la sociedad del riesgo", se quedó corta. Con razón dice Klaus Schwab: "estamos entrando en un período de profunda inestabilidad global atribuible a la disrupción tecnológica". Hay que evitar que la incertidumbre sea resuelta con lo urgente sin dejar espacio para lo importante.  Lo urgente es el cambio climático, o los millones de desempleados causado por la inteligencia artificial, la robotización y la automatización. Pero lo importante es controlar la revolución tecnológica 4.0. Hay que subordinar a la tecnología. Controlamos las máquinas o nos controlan éstas.

El futuro de la humanidad está en riesgo, mayormente agitado con el Covid-19. Está en riesgo la continuidad de la especie humana. Se avecina un posthumano como anticipa Dan Brown en su reciente obra ORIGEN y el último escenario de los cuatro--a pesar de reinar en este tema la libre especulación--que describe Nick Bostrom como: extinción, recurrente colapso, estancamiento y posthumanidad, en su trabajo The future of humanity (2007). Con razón, dice el escritor israelí Yuval Noah Hararari asistimos a la irrelevancia como humanos. Una propuesta interesante es el humanoffon, un hombre nuevo, de Andy Stalman (2018) como un concepto sustitutivo de la transhumanización experimentada por este mundo digital al que asistimos. En una palabra, no podemos permitir que la tecnología subordine nuestra humanidad.

7. A pesar de la globalización 4.0, lo local sigue imperando sobre lo multilateral, ejemplos: la parálisis parcial del gobierno Federal de los Estados Unidos; el Brexit en discusión; y los chalecos amarillos en Francia, y ahora el cierre de fronteras con el Covid-19

El desafío es subordinar la tecnología a través de la creatividad, el pensamiento crítico, el alfabetismo digital, empatía, sensibilidad y colaboración. Son las herramientas para garantizar que el hombre controle la tecnología y no a la inversa.

 

  1. La importancia de la hormiga eticon.

Una mirada ancestral.

Importante es el sistema de coordinación y comunicación basado en sustancias químicas de la hormiga que han sido los primeros agricultores de la tierra, mucho antes que los humanos. Si trasladamos esta forma milenaria de las hormigas a la humanidad y a la empresa, con los últimos avances con la biotecnología y la infotecnología, podrá servir para experimentar como controlar las emociones de los hombres y propiciar una dictadura digital. Los algoritmos conducirán las emociones de los humanos que es lo único que hasta ahora no han podido manejar las máquinas.

Está en discusión principal en el Foro mundial en Davos, el evitar la subordinación del hombre por la tecnología de manera importante más que resolver los otros problemas urgentes como el geopolítico (que le importa nada a Trump y Macron), el económico, el cambio climático, o las estructuras institucionales que se propusieron lo Estados después de la Segunda guerra mundial. Esta postura de no subordinación del hombre por la máquina, tiene mayor relevancia en los tiempos del Covid-19.

Lo que importa es el futuro de la humanidad. De ahí pues, que esa manera de coordinación y construcción de casi 45 millones de años de la Hormiga debería valorarse para construir, o mejor rediseñar este nuevo mundo en materia de competencia, empresa, sociedad, individuo e interrelación que de manera exponencial está arrastrando la tecnología. Es importante la alfabetización digital para generar una cultura digital, creatividad y sensibilización.  El futuro de la humanidad está en riesgo con esta pandemia. La naturaleza, la inteligencia artificial, la advertencia de Dios, le está haciendo HUMEXIT de la Tierra al hombre.


[1]NOAH HARARI, Yuval. 21 Lecciones para el siglo XXI. Traducción de Joandoménec Ros. Debate. 2018, p.80.